Tradicionalmente la sexualidad estaba reducida a los órganos sexuales y su única finalidad era la reproductiva. Las consecuencias de este concepto suponían la negación de la sexualidad infantil y de la vejez, su componente erótico, lúdico y comunicativo.
Sin embargo, la sexualidad está presente desde el momento de la fecundación hasta la muerte, ya que somos personas sexuadas a lo largo de todo el ciclo vital. Cada persona la siente y vive de manera diferente, y por tanto la sexualidad no puede ser vivida ni manifestada de igual modo por los diferentes grupos de edad.
En cada etapa la forma de vivir la sexualidad va cambiando. Los deseos y conductas sexuales dependen de las siguientes dimensiones:
· Anatómica y fisiológica: la sexualidad está asociada a la edad. Los niveles de las hormonas sexuales, los genitales y el ciclo de la respuesta sexual humana sufren variaciones a lo largo de la vida.
· Sociocultural: todas las culturas regulan la sexualidad en las diferentes etapas de la vida de una forma u otra. Muchas de las normas que controlan la expresión de la sexualidad hacen referencia explícitamente a los diferentes grupos de edad. Lo que puede ser apropiado a una edad puede no serlo para otra.
· Psicológica: dentro de los aspectos psicológicos que influyen en la vivencia de la sexualidad están las relaciones que las personas establecen, dependiendo estas en gran medida de su edad.
Redacción Mujer
14/5/2008