Orientación del deseo

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La erótica hace referencia a las expresiones de la sexualidad, es el modo en que se expresa lo que se es y lo que gusta. Pertenece al mundo del placer y del deseo. Son las peculiaridades, matices, roles, fantasías, gestos, deseos, etc.

No se puede explicar la identidad y la vivencia como personas sexuadas, sin tener en cuenta la relación con otros cuerpos sexuados, impulsada la mayoría de las veces por el deseo.

La orientación sexual o del deseo es otro aspecto fundamental de la identidad. Hace referencia las preferencias sobre el sexo que deben tener las personas por las que se siente atracción sexual. Así se puede hablar de:

Heterosexual cuando una persona se siente atraída por personas del sexo contrario.

Homosexual cuando una persona se siente atraída por personas de su mismo sexo.

Bisexual cuando una persona siente atracción por personas de su mismo sexo y del sexo contrario.

Hablar de la identidad a este nivel no es fácil, depende de un proceso y un sentimiento personal y subjetivo, existiendo personas que mantienen relaciones sexuales homosexuales, herosexuales o bisexuales, pero no se sienten ni identifican como tales.

También, muchas personas mantienen en un determinado momento de su vida una relación del tipo que sea, sin que implique que esa sea su identidad y una persona puede sentirse homosexual y mantener relaciones heterosexuales. Esto tiene mucho que ver con lo que socialmente es aceptado; intentar comportarse de un modo que no se siente o recibir críticas y rechazo continuo por lo que se es puede originar graves problemas de aceptación, desarrollo, socialización e identidad.

Esto es especialmente importante en la construcción de la identidad homosexual. A lo largo de la historia y de las culturas se han mantenido diferentes posturas con respecto a ella. La mayoría de las veces se la ha etiquetado de enfermedad, desviación, perversión o se han destinado esfuerzos y recursos para investigar acerca de su “por qué”, con el fin de buscar una solución. Esto evidentemente dificulta el que una persona se manifieste como es.

Es importante partir del hecho de que la homosexualidad, la heterosexualidad y la bisexualidad son una elección personal que viene dada por el proceso de sexuación y la biografía de cada persona y sólo a través del conocimiento, el respeto y la tolerancia se podrá fomentar y proteger la libertad de elección y el desarrollo pleno y saludable de la sexualidad.

Tradicionalmente se ha venido asociando la orientación del deseo al rol de género; es decir, a las mujeres le gustarían los varones porque este es el comportamiento típico femenino y a los varones les gustarían las mujeres por ser éste el rol típico masculino.

En la actualidad se considera imprescindible para entender la orientación sexual, plantearla cómo algo dinámico, que puede variar a lo largo de la vida de una persona y que se ve influenciada y condicionada por factores sociales, biológicos, psicológicos culturales y experiencias personales.
Redacción Mujer
16/4/2008