Eyaculación precoz

Imprimir Escribir un comentario

Dificultad o imposibilidad del varón para ejercer control sobre el reflejo eyaculatorio, con el resultado de que cuando se excita llega rápidamente al orgasmo sin poder demorarlo o interrumpirlo. Cuando la disfunción es severa el varón eyacula antes de que ocurra la estimulación directa sobre el pene o bien cuando esta es mínima. Uno de los criterios más importantes para considerar una eyaculación como precoz es que se produzca antes de que ambos miembros de la pareja lo deseen y que este factor cause problemas en su relación sexual.

Esta disfunción puede ser primaria cuando se ha producido siempre o secundaria cuando aparece en un momento determinado de la vida. Así mismo también se clasifica como generalizada cuando se da en todas las situaciones sexuales o situacional cuando solo se da ante determinadas situaciones o personas. Los problemas primarios y generalizados son más difíciles de solucionar que los secundarios y situacionales.

Es bastante usual que los varones tengan algunos episodios aislados de eyaculación precoz sin que deba considerarse preocupante. Para que se considere como una disfunción debe aparecer con cierta frecuencia, pudiendo considerarse como referencia el que aparezca al menos en el 25% de las relaciones sexuales.

Este trastorno tiene consecuencias tanto para la relación de pareja como para la persona que lo padece ya que disminuye la posibilidad de sentir altos niveles de excitación por lo que la vivencia de placer está limitada. También puede ser una de las causas secundarias de la aparición de una disfunción eréctil y de la disminución de las sensaciones orgásmicas como consecuencia de un exceso de autocontrol.

Causas

Orgánicas

Rara vez la eyaculación precoz se debe a causas orgánicas aunque debe hacerse una evaluación urológica y neurológica si una persona con buen control previo de la eyaculación empieza tener dificultades. Entre las causas orgánicas se encuentran las afecciones urogenitales de la uretra posterior y próstata, alteraciones de tipo neurológico, trastornos degenerativos, alteraciones vasculares, fármacos (antidepresivos, antihipertensivos y estimulantes), desequilibrios hormonales y todas aquellas enfermedades que alteran los mecanismos reflejos de la eyaculación.

Psicológicas

Una de las causa principales de la eyaculación precoz es la falta de aprendizaje de las sensaciones placenteras en la repuesta sexual del varón, que le lleva a no reconocer el momento previo a la eyaculación inminente.

La mayoría de los varones aprenden a controlar la rapidez de sus eyaculaciones a medida que aumenta su experiencia en las relaciones sexuales y el entorno les confiere una mayor seguridad. Si este aprendizaje no se produce, no se sabe reconocer el momento en que se puede prolongar el coito.

Existen también muchos componentes emocionales en la aparición de esta disfunción, la ansiedad acerca de la capacidad para realizar el coito, la inseguridad y el temor al fracaso pueden hacer que el varón esté tan preocupado por observar su desempeño sexual que no entre en contacto con las sensaciones corporales, olvidándose de su propio disfrute.

Todos estos sentimientos negativos se potencian con los sucesivos fallos en el control de la eyaculación, lo cual produce ansiedad y frustración adicional, que puede llevar a la inhibición del deseo y a la evitación de las relaciones sexuales, ya que éstas se convierten en una dura prueba a superar.

Las situaciones de abstinencia sexual también pueden llevar a eyacular precozmente aunque el control ya estuviese adquirido, así como las relaciones con una nueva pareja debido a la ansiedad, a la falta de conocimiento y ajuste entre ambos.
Redacción Mujer
22/5/2008