Nuestra respuesta sexual

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Para hablar de respuesta sexual humana debemos hacer referencia a aspectos psicológicos, emocionales y fisiológicos que interrelacionan dando lugar al deseo sexual, la excitación , el orgasmo, el placer, etc., es decir, al conjunto de experiencias que pueden aparecer a lo largo de la respuesta sexual.

¿Qué es la respuesta sexual?

Puede producirse desde cualquier parte del cuerpo, no es imprescindible la estimulación directa del pene o la vulva ya que el cuerpo puede verse estimulado por sonidos, miradas, olores, fantasías, etc.

Las personas interpretan de forma muy diferente sus respuestas sexuales e incluso desarrollan comportamientos muy distintos. Pero a pesar de todas esas diferencias, la forma en la que en esencia responde el organismo ante la excitación es más o menos la misma, intervienen las mismas partes y su actuación es similar.

Hay muchos autores que han investigado la respuesta sexual humana, una de las aportaciones más interesantes fue la de Masters y Johnson que estudiaron y describieron el ciclo de respuesta sexual, tanto en el varón como en la mujer, en cuatro etapas bien definidas: excitación, meseta, orgasmo y resolución.

Algunos de los resultados de estos autores han sido reconsiderados y discutidos. Actualmente se considera que hay que hacer un mayor hincapié en la importancia de los aspectos subjetivos (de tipo cognitivo y afectivo) y su interrelación con los procesos fisiológicos.

El deseo sexual

El deseo no puede reducirse a una fase previa a la excitación y al orgasmo, ya que está presente a lo largo de todo el ciclo de la respuesta sexual humana y puede aumentar o disminuir e incluso desaparecer durante un relación sexual.

La estimulación física (caricias, besos, etc.) o psíquica (fantasías, sueños, pensamientos, presencia de una persona por la que se siente atracción, etc.) pueden favorecer la aparición del deseo, aumentando considerablemente la capacidad de nuestro cuerpo para reaccionar ante dichos estímulos.

Siempre hay que tener en cuenta la disposición emocional y cognitiva que permite a la persona sentirse receptiva a los estímulos sexuales, como: cansancio, estado de animo, miedo al embarazo, etc.
Redacción Mujer
9/4/2008