¿Por qué no me llamó?
¿Crees que la cita fue perfecta pero nunca volviste a saber de él? Aquí tienes cinco formas sorprendentes por las que pudiste ahuyentarlo (no te preocupes, todas tienen fácil arreglo).
Las mujeres no tienen secretos. Es algo cultural. Puedes hablar con tu mejor amiga o con tu madre cinco veces al día sin tener de qué. Todos los detalles son relevantes y no se puede dejar nada fuera al contar una historia. El problema está en que los hombres normalmente no se comunican así. Así que intenta pensar en el toma y daca de una conversación normal. Si él lleva un tiempo sin hablar, pregúntale algo (y no algo tan abierto como Háblame de ti que hará que se corte y se sienta el centro de atención). Si él está contando una historia, intenta hacer un pregunta relacionada con el tema en lugar de ocupar el centro de atención (¿Te gusta viajar? ¡Te voy a contar mi viaje por el Amazonas!). Y si se te ocurre que no sabes nada acerca de tu ligue, intenta escuchar un poco. No es que no estemos interesados en conoceros, es que a nosotros también nos encantaría que estuvieseis interesadas en conocernos.
Error nº 2: crees que la conversación es una terapia
Hablas de tu malvado ex-novio. Hablas de tu odioso trabajo. Hablas de la mala relación que tienes con tu madre. No es que las cosas malas no sean importantes, es que no son apropiadas. Ser negativo es una buena forma de ganar unas elecciones, pero no es recomendable en una cita. Si te sientes obligada a tocar esos temas, ten cuidado con el tono que empleas. Y piensa en cómo te sentirías tú si un hombre compartiera contigo sus conflictos internos demasiado pronto.
Redacción Mujer
13/5/2008





