Cómo recuperar la elasticidad del periné

El periné puede perder tono muscular y una relajación excesiva puede afectar al complejo sistema por el que se controla la micción. Es de gran importancia recuperar la elasticidad del periné y esto se hace mediante un aprendizaje que consiste en contraer y relajar este músculo. Puedes empezar a hacer los ejercicios perineales a los 30-40 días después del parto. El procedimiento es el siguiente:

En primer lugar colócate estirada en el suelo, boca arriba y con las piernas flexionadas, aprieta el periné contando hasta tres y descansa contando hasta seis. Haz como si intentases retener un fuerte deseo de orinar. Debes contraer sólo el periné, no el vientre, ni las nalgas, ni los muslos. Realiza este ejercicio en dos series de 10 repeticiones cada una, durante cuatro veces al día. Poco a poco aumentarás las series hasta llegar a 20 veces seguidas apretando durante cuatro segundos y descansando ocho segundos. En cuanto domines este ejercicio podrás hacerlo, sentada y de pie, aprovecha cualquier momento para practicarlo.

Después, sigue en la misma posición, ahora expira contrayendo el vientre las nalgas y genitales, de manera que toda la columna, incluida la zona lumbar, entre en contacto con el suelo. Inspira relajando la zona contraída. Este ejercicio lo repetirás en principio dos series de diez veces aumentando hasta 20 veces.

La dieta durante la lactancia

Puedes mantener los buenos habitos alimenticios del embarazo teniendo especial cuidado en tomar alimentos que impidan el estreñimiento.

En general, come de todo pero intenta sobre todo evitar salsas y postres dulces más de una vez al día. Si estás dando el pecho, aunque no tienes que hacer una dieta especial, es recomendable que no tomes alimentos que puedan producirte flatulencias. Olvídate del alcohol y del tabaco. Estas dos sustancias pasan al bebé a tarvés de tu leche provocando los mismos efectos que en ti: siempre negativos. Antes de tomar algún medicamento consúltalo con tu médico.

Bebe mucha agua, y aumenta la ingesta de líquidos, especialmente leche y zumos de fruta fresca. No está comprobado que alimentos como los esparragos, las alcachofas o el ajo “corten” la leche. Lo que sí hacen es modificar su sabor y, si al niño no le gusta, puede rechazar el pecho. Como prevención, no los tomes sobre todo si en tu familia existen antecedentes de alergias alimentarias a alguno de esos componentes.


Redacción Mujer
16/7/2008