Cuando ya estoy de parto

Imprimir Escribir un comentario

Lo primero que harán en el hospital será comprobar si estás o no de parto mediante una exploración vaginal. Además, te preguntarán cosas sobre el embarazo (si ha habido algún problema especial para reseñar, si es el primer hijo, si tienes alguna enfermedad…).

En caso de que te quedes ingresada, te pesarán, medirán, te tomarán la tensión, el pulso y la temperatura y realizarán un sencillo análisis de orina para determinar la presencia de proteínas.

En muchas maternidades realizan un registro de la frecuencia cardiaca del feto y de las contracciones y es posible que también te hagan una ecografía (la última) para conocer exactamente la posición del bebé y su estado.

Además, en algunos centros, hacen también una amnioscopia, un sencillo vistazo al liquido amniótico para saber el estado fetal. No es una prueba dolorosa y suele hacerse a la vez que la exploración vaginal introduciendo un tubito gracias al cual se puede ver perfectamente el color del líquido.

Mientras que te están realizando todas estas pruebas, el equipo médico estará pendiente de si tienes o no contracciones y de la intensidad de las mismas. Si consideran que aún falta mucho, tal vez os recomienden un pequeño paseo o, incluso, volver a casa y esperar.

Pero si el proceso de dilatación se ha iniciado y parece eficaz, procederán al ingreso y te acompañarán bien a tu habitación bien a la sala de dilatación donde no estarás sola ni un momento, pues constantemente pasará la matrona o alguien del equipo médico de guardia a controlar que el bebé y tú os encontréis perfectamente.

El dilatación

Prepárate para pasar varias horas dilatando, especialmente si es tu primer hijo. Centímetro a centímetro se irá abriendo el camino que dejará pasar al bebé.

Si no se ha roto la bolsa de aguas de forma espontánea, procederán a hacerlo en el hospital cuando la dilatación haya llegado aproximadamente a los 5 cm. Es un procedimiento totalmente indoloro.

A medida que la dilatación va avanzando será necesario que pongas en práctica los ejercicios respiratorios y de relajación aprendidos en las sesiones de Educación Maternal. Estos ejercicios alivian las molestias provocadas por las contracciones.

Cuando la dilatación está terminando, las contracciones son más intensas y seguidas. Es el momento del siguiente paso: la fase expulsiva.


Redacción Mujer
23/4/2008