Los ciclos del sueño
¿Te has preguntado alguna vez cuáles son los ciclos del sueño de tu bebé? Si tienes curiosidad y quieres saber qué tipos hay, cómo evolucionan o cuántas horas duran, no te pierdas este reportaje. Te ayudarán a entender las necesidades de tu hijo y ha establecer nuevos horarios.
Los adultos tenemos un ritmo biológico que se repite aproximadamente cada 24 horas. Algunos experimentos han demostrado que si nos encerrásemos en una vivienda sin ventanas, sin relojes ni ninguna referencia temporal, durmiendo y despertándonos según lo dictara el cuerpo, seguiríamos unos patrones muy concretos de vigilia-sueño.
Estos ciclos son ligeramente mayores de 24 horas y se ha demostrado que para el organismo funcione bien necesitamos dormir aproximadamente 8 horas cada día. Este ciclo se denomina ritmo circadiano (que significa "cerca de un día") y al funcionar de acuerdo con la rotación de la tierra, nos adaptamos a los cambios de la luz diaria según las estaciones.
El recién nacido tiene un ritmo de sueño más corto que el del niño mayor o el adulto. Es decir, los ciclos de sueño-vigilia se producen varias veces en un día. Lo normal es sean cada tres o cuatro horas (comen-duermen) pero a los 4-6 meses este ritmo de sueño-vigilia se va igualando poco a poco al de los adultos.
El niño de pocos meses tiene primero un sueño activo (movimientos de ojos, algún ruidito, gestos en la boca, movimientos de extremidades) y después un sueño tranquilo.
A partir de los 4-6 meses las fases del sueño se van pareciendo a las del niño mayor y el adulto. Durante el sueño normal todo los niños tienen despertares, generalmente breves, que no alteran el curso del sueño.
En algunas ocasiones estos despertares son más prolongados y el niño se da cuenta de que está despierto y puede reclamar la atención de los padres. Hasta que el ciclo del sueño no se iguale al de los adultos, es bueno ayudar a los bebés a distinguir el día de la noche.
Por ejemplo, las tomas nocturnas deben hacerse casi a oscuras, con un ambiente tranquilo. Por el día, el niño puede dormir con luz natural y no es necesario mantener la casa con un silencio absoluto para no molestar al bebé. Así, poco a poco, distinguirá que la noche es para dormir y le costará menos adaptarse a los ciclos naturales del sueño-vigilia.
Estos ciclos son ligeramente mayores de 24 horas y se ha demostrado que para el organismo funcione bien necesitamos dormir aproximadamente 8 horas cada día. Este ciclo se denomina ritmo circadiano (que significa "cerca de un día") y al funcionar de acuerdo con la rotación de la tierra, nos adaptamos a los cambios de la luz diaria según las estaciones.
El recién nacido tiene un ritmo de sueño más corto que el del niño mayor o el adulto. Es decir, los ciclos de sueño-vigilia se producen varias veces en un día. Lo normal es sean cada tres o cuatro horas (comen-duermen) pero a los 4-6 meses este ritmo de sueño-vigilia se va igualando poco a poco al de los adultos.
El niño de pocos meses tiene primero un sueño activo (movimientos de ojos, algún ruidito, gestos en la boca, movimientos de extremidades) y después un sueño tranquilo.
A partir de los 4-6 meses las fases del sueño se van pareciendo a las del niño mayor y el adulto. Durante el sueño normal todo los niños tienen despertares, generalmente breves, que no alteran el curso del sueño.
En algunas ocasiones estos despertares son más prolongados y el niño se da cuenta de que está despierto y puede reclamar la atención de los padres. Hasta que el ciclo del sueño no se iguale al de los adultos, es bueno ayudar a los bebés a distinguir el día de la noche.
Por ejemplo, las tomas nocturnas deben hacerse casi a oscuras, con un ambiente tranquilo. Por el día, el niño puede dormir con luz natural y no es necesario mantener la casa con un silencio absoluto para no molestar al bebé. Así, poco a poco, distinguirá que la noche es para dormir y le costará menos adaptarse a los ciclos naturales del sueño-vigilia.
Redacción Mujer
6/5/2008