Hay determinadas situaciones que les hacen especialmente duro ir al cole como, por ejemplo, ir después de un fin de semana o de las vacaciones a clase; si han estado malitos y han faltado algunos días y si ha ocurrido algún acontecimiento especial en la familia.
También es normal que se de esta situación si coincide el ingreso en la guardería con la crisis de los extraños, en torno a los 8 o 9 meses. A esta edad es normal que los niños se sientan mucho más apegados a sus padres.
En estas causas, los psicólogos recomiendan que seas constante en la hora de la recogida. Si se acostumbra a que vayas a buscarle justo después de la siesta o antes de comer, procura no retrasarte demasiado. Eso le haría sentirse inseguro.
Si se queda llorando, lo mejor es que hables con los profesores para buscar una situación intermedia. A veces bastan soluciones muy sencillas: no llevarle en brazos, dejar que lo lleve otra persona durante unos días...
No es bueno prolongar las despedidas; un beso y un adios rápido son suficientes. Tampoco conviene aprovechar un despiste del niño para irnos, esa actitud le desconcertaría. Es mucho mejor que te vea tranquila en la despedida.
No debes mostrarte demasiado preocupada ni magnificar el problema. Es normal que a los niños tan pequeños les cueste separarse de sus padres, pero también aprenden a ser independientes poco a poco.
¿Cómo vestirle para ir al cole?
La ropa debe ser cómoda para que pueda moverse sin problemas. Las prendas han de ser muy fáciles de cambiar para no entorpecer en su autonomía. Además, en caso de que aún utilice pañal, debemos facilitar la labor de las cuidadoras: nada de petos ni de cinturones.
Nunca deben ir demasiado abrigados para que no suden cuando corran o jueguen. El calzado debe ser flexible y, sobre todo, hay que tener en cuenta que la suela sea antideslizante.
En muchos centros os pedirán que llevéis una bolsa con ropa y muda limpia. Aunque controlen los esfínteres, no es raro que los primeros días tengan algún escape.
Las mochilas
El sobrepeso de las mochilas o transportar toda la carga sobre uno de los hombros aumenta el riesgo de que los niños sufran deformaciones en la columna vertebral. Las mochilas no deberían pesar más del 10 o 15% del peso corporal del niño.
Por esto es recomendable que se utilicen mochilas de dos asas, mejor si están acolchadas. También se recomienda no llevar nunca la mochila en un solo hombro y que, si la mochila tiene cintas para atar en la cintura o en el pecho, hay que utilizarlas para repartir el peso. Por otra parte, la mochila nunca debe cargarse con un peso superior al 15% del peso del niño y debe permitir al niño andar erguido, sin apoyarse ni balancearse. También es muy importante doblar las rodillas al levantar la mochila y mantener la espalda y los hombros rectos.
Transporte escolar
La seguridad es el principal requisito que debe tener el transporte escolar y para garantizarla, la normativa es muy estricta:
- Nunca deben ir tres niños en dos plazas.
- Hay que instalar cinturones de seguridad en todos los asientos del autobús.
- Un monitor de ruta debe atender a los niños, no el conductor.
- Los niños deben obedecer al monitor y no deben subir y bajar sin mirar previamente.



